No se nos pide ni salar ni iluminar, sino ser sal y luz. Si somos, nos saldrá dar: “De la abundancia del corazón habla la boca”. Hoy necesitamos más testigos que maestros, más SER que HACER, personas que se pregunten para qué hacen lo que hacen. Si queremos ser luz, seamos luz que ilumine, no que deslumbre.
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