Recuerdo también las veces en que he pasado noches pensando los planes para plantear las clases del día siguiente con todo entusiasmo, la búsqueda de nuevos modos de participar en la parroquia, la preparación de una oración que ayude a la comunidad… y todo… para nada… porque tenía toda la técnica pero no tenía a Jesús, y me doy cuenta de la importancia de embarcarme con Jesús cuando vaya a comenzar la misión.
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